sábado, 26 de junio de 2010

Reflexión de una desempleada.

  • Los desempleados comprendemos a otros desempleados.
  • Los desempleados somos empáticos con los empleados, sabemos cuánto sufren por no estar como nosotros.
  • Las desempleadas, las mujeres (sobre todos si el padre de nuestros hijos "encontró alguien que lo comprenda" y solo manda, en el mejor de los casos, algo para los estudios), nosotras somos capaces de hacer cualquier cosa, con tal de sacar adelante a nuestros hijos. Cualquier cosa.  Jamás le diremos a nuestros hijos "No tengo empleo, no hay dinero".
  • Las desempleadas, somos creativas.
  • Las desempleadas, luego de ir a la cita de empleo número 80ta, podemos quedarnos un ratito en el centro de Guayaquil, y ver el Malecón desolado, hermoso y dispuesto.
  • Las desempleadas podemos ir a talleres de museología. (Entrada libre).
  • Las desempleadas tenemos tiempo para escribir. Y pensar en nuestros procesos vitales.
  • Las desempleadas somos, tenemos que ser optimistas. 
  • Ya vendrá algo bueno, eso nos dicen todas nuestras amigas.

lunes, 31 de mayo de 2010

Gracias a Dios no tengo empleo fijo

Durante este desempleo
1.- Aprendí a hacer un títere básico.
2.- Aprendí a saber quiénes son amigos y quiénes no saben si lo son.
3.- Aprendí a usar varios programas nuevos de computación.
4.- Hice un breve coro, grabado, en una hermosa canción.
5.- Ví  a Sabina en Quito.
6.- Fui a Quito.
7.- Me encontré con cientos de niños en los talleres de arte a los que me invitaron a colaborar.

Gracias a Dios no tengo empleo "fijo" este año.

jueves, 13 de mayo de 2010

No estoy desesperada sino esperando.

Un día más sin empleo. 

Reflexión de hoy:  No importa cuántas maestrías, experiencia, recomendaciones, cuánto te quieran tus compañeros de trabajo o si sientes o no pasión por lo que haces: SI LE CAES MAL A TU JEFE, TE QUEDAS SIN TRABAJO.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Los nombres de los árboles. (O los "daños colaterales" de la regeneración urbana)

Diversos tipos de acacias, flamboyanes, guayacanes, ceibos, sauces,  árboles de caucho, algunos eucaliptos, tantos otros cuyos nombres desconozco.  Desde niña me gustaron los árboles.  Como a los ocho años me rompí un brazo  al caer de uno.   Cuando pregunto el nombre de un árbol es porque realmente quiero saberlo, llamarlo por su nombre.  ¿Teca? ¿Acacia o álamo? ¿Abedul?

Había un único árbol en la carretera a Salinas, era uno de los sobrevivientes de la construcción de "La Ruta del Sol".  MI amiga Clarice, quien conocía los nombres de los árboles, detuvo su auto y me enseñó a disfrutar del color de sus flores, de la fortaleza y belleza de su tronco, me dijo el nombre del sobreviviente "Pepito Colorado".  ¿Nombre científico?  Nunca lo supe.  Me fui de Ecuador por unos años y al volver, claro, algún ser necesitado había cortado al Pepito.  Ese bello árbol producía un placer especial, alegría, esperanza, paz.  Al verlo sabía que faltaba una hora y media para llegar a Manglaralto.Era un símbolo del triunfo de la Vida sobre el "Desarrollo".

El descuido en el que se encuentra la carretera en el tramo entre "La Toma" y Chongón, me refiero a la parte central y a los costados de la misma, es, para mí al menos, preocupante.  Nadie se ocupa del aseo del parterre central, no existen veredas, nadie riega los árboles, a veces éstos aparecen cortados.  Mientras viajo, pienso que deberíamos hacer una campaña, comunicarlo, reclamarle al municipio, a la prefectura, alguna institución de sistema tiene que responsabilizarse.  Entonces me detengo y pienso en los cientos de árboles que, en nombre del desarrollo, la regeneración urbana, la modernización, entre otras "buenas razones", se han cortado en los últimos quince o veinte años en Guayaquiil y sus alrededores.

Acá cortan los árboles de modo violento, cruel. No cabe más que el llanto ante la matanza y la desolación.  En otros países se planifican las construcciones en torno a la naturaleza. Acá, para los que cobran las ganancias, los bosques son solo una cubierta inútil sobre las minas de carbonato de calcio.

Es increíble que para colocar un muro, para ensanchar una vía se corten árboles que nacierona mucho antes que algunos de nosotros y que pudieron existir muchos años después de nuestra muerte. ¿Cuántos años tarda en crecer un árbol?  ¿Por qué, mientras hacemos campañas ecológicas, matamos sin piedad en nombre del progreso y para la comodidad de nuestra generación?

Tengo miedo de pedir que se cuide la vía desde La Toma hasta Chongón, porque, lo más posible es que nos corten todos los árboles y nos siembren esas palmeras que han puesto en Guayaquil por todos lados, en las que es imposible que un pájaro ubique su nido.

Nuestros hijos y nietos tendrán que desarrollar la capacidad de respirar cemento y carecerán de la capacidad de éxtasis ante la belleza de la naturaleza, porque, en un Guayaquil, todo moderno y regenerado, ese otro tipo de belleza, la que no es de cemento,  no existirá.



http://fichas.infojardin.com/arboles/delonix-regia-flamboyan-arbol-llama.htm;
http://articulos.infojardin.com/arboles/clima.htm

martes, 6 de octubre de 2009

La Musa

Este domingo en la noche tratábamos de explicarnos la razón de nuestro llanto por una mujer fallecida en Buenos Aires, donde no hemos estado (todavía) y a quien vimos en persona unas tres o cuatro veces.

La Musa, dije yo. Es la muerte de La Musa. Todas las canciones que me supe de memoria en algún momento, todas las ideas, todas las utopías que éstas canciones contenían, todos los escenarios que yo hubiese deseado contemplar o utilizar, ella los representaba: Ella fue mi musa, La Musa. Nuestra Mercedes.

Tanta gente que murió el domingo y no lloramos por ella. Mercedes Sosa es en mi vida el modelo de voz perfecta, de perfeccionamiento en el arte, de investigación musical, caracterización. Mercedes fue alguien en mi vida y lo seguirá siendo. Nada importa que ella nunca supiera que yo estuve cantando sus canciones en cuatro de los conciertos que alguna vez dio en Guayaquil. No importa que a nadie le importe. Me importa a mí. Y, respondiendo al comentario de una compañera de trabajo, quien me dijo que estaba exagerando la realidad por el hecho de estar tan triste por la muerte de Mercedes, no. No estoy exagerando.

viernes, 2 de octubre de 2009

Los cerros de la vía a la costa.

Todos los días voy a mi trabajo, éste queda en la vía a la Costa. En el bus que viajo, viajan también decenas de trabajadores, empleadas de casa, profesores, obreros. Hay más hombres que mujeres. La mayoría de ellos piden parada en las diferentes minas que existen a lo largo de la carretera.

Lo que me motiva a escribir es la inmensa pena que me causa ver a los cerros desvastados. A veces me siento del otro lado del bus, para no ver. A mi sí me afecta. A mi sí me preocupa. Cada día veo m{as piedra, más polvo, menos árboles. Y no es yo sea una ecologista empedernida. No pudedo serlo, porque uso shampoo y compro periódicos, enciendo el aire acondicionado de mi oficina. No, casi que no tengo derecho a quejarme del daño que los otros causan al ambiente. Pero, sí: Me duele algo en lo mis raíces.

Suelo decir que "creo en Dios y en la Pachamama". Entonces lo que me duele es la parte que aún me arraiga a la madre. Me duele que le arranquen su piel, que le saquen su sangre, que lastimen sus partes íntimas. Me duele mi Pachamama.

Y, cómo lo digo desde mi ser costeña? No hay Yacta acá.

Hablé con un grupo de amigos, todos estamos en lo mismo. Indignados por el abuso de esta gente. Gente que se hace millonaria destruyendo las entrañas de la tierra, eliminando para siempre la posibilidad de vida de las pocas especies que aún quedan. Estuvimos pensando en hacer una protesta, en colgarnos de los árboles, en bloquear la carretera . . .

Entonces, entonces recuerdo a mis compañeros de viaje. Los obreros de las minas, los que sacan las piedras, los que manejan las excavadoras, los que ponen la dinamita. Los que salen, como yo, a las cuatro de su trabajo.

miércoles, 10 de junio de 2009

Tu prosa

Tu Prosa.

Clasifico características esenciales de lo azul, al recordarte subiendo la escaleras, mirándome silencioso desde el mar soleado, tus pupilas. Con tu pelo luna antes sol.

Rebusco entre pócimas posibles, rituales que te traigan del otro lado del mundo. Mientras yo, soñando chocolates, añiles, molinos de viento; navego por canales desconocidos y deseados.

Y suplico, suplico a lo Eterno y Posible, que el azar, aunque sea un segundo, nuevamente esté a mi favor.